Pese al millonario colchón con que contó José Ignacio Goirigolzarri para reflotar Bankia tras su debacle en la pasada crisis bancaria y su controvertida salida a Bolsa, hay que reconocer que el experimentado banquero logró dar la vuelta a la entidad.

Sin embargo, transcurrido un tiempo desde aquella normalización, el banco parece no acabar de despegar y su evolución bursátil hace difícil imaginar que el Estado pueda algún día recuperar una parte significante de aquel colchón.

@GSantos reclamaba, tras el último tropiezo en el mercado del banco con la presentación de resultados, que el Estado hubiera aprovechado mejor la primera colocación para obtener mayores ingresos:

Tras aquella venta de febrero de 2014, a 1,51 euros, comparable a 5,8 euros actuales si se tiene en cuenta el contrasplit de junio de 2017, solo ha habido una colocación más, en diciembre de 2017 se vendió un 7% cuando cotizaba a 4,17 euros.

En todo este tiempo han sido reiteradas las ocasiones en que el exministro de Economía, Luis de Guindos, entre otros, trataron de ‘animar al mercado’ para deshacerse de nuevos paquetes antes de 2019, que es cuando oficialmente el Estado debería salir de la entidad. Auqnue ya está claro que no habrá problema en dilatar la fecha.

Pero si vemos el gráfico de cotización de Bankia nunca se encontró esa situación propicia:

El año pasado, Goirigolzarri confiaba en que la presentación del plan estratégico este año daría alas al valor. Aunque la entidad fue demasiado optimista en su previsiones de subida del euribor para este año y el próximo. Ello hubiera permitido una nueva desinversión del Estado, que todavía mantiene más de un 61% a través del Frob, en condiciones favorables de mercado.

Sin embargo, la crisis italiana (Bankia mantiene una importante exposición a la deuda soberana del país transalpino y el contagio ha sido inevitable) o las sentencias a favor de tenedores de hipotecas (un negocio importante en la entidad) han hecho que Bankia sea más vulnerable que otros bancos ante la política de bajos tipos de interés del BCE y la inestabilidad de los mercados.

Ahora, Goirigolzarri confía en que las sinergias de la integración de BMN, el despegue de nuevos negocios relacionados con el crédito al consumo o el rénting y la paulatina subida de tipos por el BCE (difícil antes de finales de 2019), contribuyan a espolear de nuevo el valor.

Las prisas no suelen ser buenas y, como se suele decir, ‘después de visto todo el mundo es listo’. Pero me temo que Guillermo Santos tiene razón y será difícil volver a esos casi seis euros por acción desde los menos de tres actuales.

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