La buena noticia, en un país como España cuya deuda ronda el 98% del PIB, es que desde la crisis los hogares han reducido su nivel de endeudamiento en cuarenta puntos porcentuales hasta situarlo en el 100% de la renta bruta disponible (RBD, muy resumidamente, los ingresos de los hogares que se pueden destinar a consumo o ahorro), muy cerca del 94% de la Eurozona.

La mala, que apenas dedicamos un 5,1% de esa renta al ahorro, frente al 12,3% de la Eurozona, según un estudio (Pág. 76) encargado por la CNMV. Y, todavía peor, que efectivo y depósitos componen una buena parte de ese ahorro, más del doble que los seguros y planes de pensiones, mientras que en Europa éstos tienen mayor relevancia. En cambio, sí demostramos apostar más por opciones con riesgo como las acciones y los fondos.

La conclusión que se podría sacar es que somos un poco extremos con nuestro dinero, o lo dejamos en barbecho (efectivo y depósitos, con los tipos de interés actuales), con lo que se lo va comiendo la inflación (actualmente en el 2,2% anual), o lo invertimos en productos que pueden rentar más pero entrañan mayor riesgo. En ocasiones, quizás llevados por campañas de captación o por ese conocido que ha ganado X en la Bolsa.

En España, tradicionalmente, la vivienda ha sido el destino principal de la renta de los hogares y sigue siéndolo. Es verdad que mejorar el nivel de ahorro tiene la dificultad de que en general disponemos de menos renta que nuestros vecinos de Alemania o Francia, y el consumo se lleva una parte proporcionalmente mayor. Pero en los pasados años de crisis sí logramos acercarnos a la media de ahorro europea (como se aprecia en el gráfico).

Sacar mayor partido al dinero

Lo que sí resultaría conveniente es buscar asesoramiento para sacar un mayor partido a ese dinero que tenemos en barbecho, siempre buscando que el nuevo destino se adecue a nuestras condiciones y perfil de riesgo.

Para ello hay múltiples productos, desde los depósitos que actualmente no rentan apenas pero serán una opción cuando el BCE empiece a subir tipos, hasta acciones si se dispone de buena información y capacidad de riesgo; pasando por una amplia gama de fondos de renta fija, variable, mixta… Y para asegurar el futuro con rentabilidad financiero-fiscal, planes y fondos de pensiones.

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