La crisis de valores morales, origen de la corrupción política y económica estaba en su punto álgido, era 2012 y publiqué un artículo titulado “No es país para cuerdos”. Nada ha cambiado sino a peor. Trataremos, desde aquí, de poner algo de cordura.

n 2014, Josep Guixá, escritor catalán, publicó un libro con el título: ESPÍAS DE FRANCO, Josep Plá y Francesc Cambó. Me permito reproducir aquí, en este momento tan convulso para Cataluña y por ende para España, la reseña que elaboré, por encargo de una revista, sobre esta importante y desconocida obra:

Josep Guixá aborda en esta obra un tema poco tratado, casi desconocido, de la Guerra Civil española de 1936: la participación activa y comprometida de ilustres catalanes en los Servicios de Información de la Frontera Nordeste de España (SIFNE).

Una red de espionaje al servicio del bando franquista, financiada y nutrida de catalanistas conservadores entre los que destacaron, el político Francesc Cambó, el periodista y escritor Josep Pla, el reportero Carles Sentís, el político cofundador de la Lliga Regionalista José Bertrán y Musitu, o el escritor y diputado regionalista Joan Estelrich, entre otros.

Marsella, Biarritz, Perpignan, Irún, Paris, Barcelona, son los escenarios en los que el SIFNE desarrolla su actividad de espionaje a favor de Franco, aunque el Agente nº 10, Josep Pla, el más activo y destacado de sus miembros, se desplaza a la Italia de Mussolini donde colabora con La Vedetta de d`Ìtalia.

Guixá justifica su obra acudiendo al testimonio de Juan Estelrich en Catalanismo y reforma hispánica, escrito en 1932: “La libertad individual, y en primer lugar la conciencia, es tanto o más necesaria que la colectiva. Una Cataluña autónoma, pero injusta y tiránica, me parecería todavía menos deseable que una Cataluña tiranizada. En ésta todavía se puede vivir, por lo menos espiritualmente; de aquella nos veríamos precisados a huir o nos ahorcarían.”

No simpatizaban con el régimen de Franco y de hecho, tras el final de la Guerra Civil, la mayoría se distancian incluso físicamente, como Cambó que se retira a Buenos Aires, pero la alternativa de una Cataluña republicana en manos de la FAI y los comunistas, empujó a muchos de ellos a participar activamente en la contienda aprovechando sus muchas amistades, sus excelentes relaciones sociales, su militancia en la LLiga Regionalista y hasta su desahogada posición económica puestos al servicio de Franco.

El SIFNE puramente catalanista dura algo más de una año, hasta que en febrero de 1938, el Servicio de Investigación Miliar (SIM), del Coronel Ungría, lo absorbe y le cambia el nombre por el de Servicio de Información y Policía Militar (SIPM), aunque bien es verdad que, por aquellos días, los recursos económicos escaseaban y el acoso de la policía francesa a la red de Cambó se hacía más asfixiante.

El anticomunismo podía ser el nexo de unión entre estos catalanistas moderados y el régimen franquista, el enemigo común, al que Josep Pla, ya en el primer volumen de su Historia de la Segunda república Española “carga las tintas contra la bolchevización intrínseca del régimen” y lo justifica con el discurso fundacional de las Cortes, del presidente de la cámara Besteiro, “bajo la advocación de Parvus, un autor de referencia del trotskismo, o el artículo primero de la Constitución, que describía el nuevo régimen como una República de trabajadores, como una concesión a la URSS y a la Tercera Internacional, una formulación de la esperanza de implantar en España la utopía comunista pura y simple”.

En el Índice Onomástico que acompaña a la obra, el autor define a Josep Pla, auténtico protagonista de este estudio, agente nº 10 del SIFNE, como “un autor de mil caras, a menudo en el anonimato: Autor de unos < ecos matritenses > de orientación antimasónica en el carlista “El Correo Catalán”; corresponsal de la revista de humor “”El Considerat”; cronista parlamentario en FE; comentarista geopolítico en “Arriba”; espía grafómano en Marsella; colaborador del “Heraldo de Aragón”; editorialista del “Boletín” camboniano; analista en Biarritz-Irún; tertuliano en el Greco; gacetillero en “La Vedetta d`Italia” y, usufructuario de las iniciales “X.X.”, en “El Diario Vasco” y “La Vanguardia Española” del Conde de Godo”.

Josep Guixá, ha investigado en archivos oficiales del SIFNE, ha visitado los lugares donde se desarrollaron los acontecimientos que narra y, sobre todo, ha entrevistado a supervivientes y familiares de los espías. Con esas fuentes, consecuentemente, los resultados de este trabajo son muy importantes para conocer de primera mano lo acontecido en Cataluña republicana hasta la entrada de las tropas franquistas.

Alrededor de estos y otros muchos personajes, conocidos unos y nuevos para los no avezados otros, se narran episodios de la guerra civil y los albores de la europea, incluidos los intereses de las potencias europeas en el escenario español, los intentos diplomáticos para poner fin a nuestra contienda civil, las ayudas económicas y de armamento a uno u otro bando, y los intentos fallidos de rendición de Cataluña a Franco.

Cambó estableció en París, sufragándola por entero, una oficina de propaganda y prensa que editaba un Boletín de Información Española, en francés y castellano, además de la revista Occident.

La densidad y el interés de los acontecimientos y anécdotas que Guixánarra en sus 392 páginas, merecerían una más extensa reseña, merecerían otro libro tan extenso como el suyo, solo con la finalidad de glosar un trabajo muy interesante y magníficamente realizado, imprescindible para quien trate de entender situaciones y personajes de apariencia engañosa que el autor se encarga de esclarecer. Tras su lectura, los hechos y las personas aparecen con toda nitidez.