Tildó de “inaceptable” que menores desamparados durmieran en comisarías de los Mossos d’Esquadra en septiembre. Describió como “desastrosa” la protección de adolescentes que hace la Generalitat de Cataluña tras la presunta agresión sexual grupal y posterior apuñalamiento de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona) en octubre. Pero pese a estas declaraciones, la alcaldesa de la Ciudad Condal, Ada Colau, hace la vista gorda ante un mugriento campamento de jóvenes que malviven en el barrio de Barceloneta. Pasa la pelota al Gobierno catalán, que también pone excusas y se hace el sueco ante el dramático foco de pobreza infantil en uno de los barrios antiguos (y turísticos) de la capital catalana.

uien ha dado la voz de alarma son vecinos de la zona. Han explicado a este medio que la comunidad está “intranquila” ante la situación de la media docena de menores de 18 años que sobreviven precariamente en un solar del número 50 de la calle Guítert del antiguo barrio de pescadores de la segunda mayor ciudad española. “Tenemos miedo, claro, no solo por su precaria situación, sin agua ni luz, sino también por el hecho de que para alimentarse se dedican a los pequeños hurtos“, explica J., una residente que prefiere hablar desde el anonimato. “Tenemos miedo que la cosa vaya a peor y acabe degenerando en delitos peores como en Santa Coloma“, ha agregado.

Generalitat y Ayuntamiento se pasan la pelota

Preguntado por la cuestión, el equipo de prensa del Ayuntamiento de Barcelona ha derivado a este medio al Departamento de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias de la Generalitat. “Todo lo relacionado con menores no acompañados (MENAs) se gestiona desde allí”, han indicado. A su vez, esta Consejería, que dirige Chakir el Homrani (ERC), ha avisado de que parte de responsabilidad la tiene el consistorio. “La Dirección General de Atención a la Infancia y la Adolescencia (DGAIA) tiene una serie de dispositivos para acogen y reinsertar a los jóvenes en situación de necesidad”, ha indicado un portavoz. “Lo que no hace la DGAIA es patrullar las calles buscando menores desprotegidos”, ha precisado.

¿De quién es pues la responsabilidad de atajar el foco de pobreza adolescente del número 50 de la calle Guítert de la Barceloneta? “La Dirección debe, y puede, acoger a estos chicos. Pero debe recibir una comunicación formal de los Mossos d’Esquadra, la Guardia Urbana de Barcelona o los trabajadores sociales del Ayuntamiento, que sí tienen más contacto con la calle”, han añadido desde el Departamento de Trabajo. “Nosotros no podemos patrullar la ciudad”, han insistido desde el departamento de El Homrani.

Vecinos: “Que alguien actúe antes de que vaya a peor”

Quien sí tiene una idea más clara de qué hacer con el hediondo campamento urbano de niños y adolescentes sin recursos de Barceloneta es Manel Martínez. Es vicepresidente de la Asociación de Vecinos del barrio y conoce el problema. “Son chavales que viven allí como pueden. Cometen hurtos en todo el Frente Marítimo, del hotel W Barcelona hasta la Vila Olímpica. Es evidente que es un problema policial, aunque no solo policial”, argumenta. Bajo su punto de vista, “es preciso que actúen, y ya, la policía con trabajadores sociales“.

Martínez sabe que la celeridad de las administraciones es importante. “El solar es de un propietario que quiere construir, pero que tiene la licencia parada en Urbanismo del Ayuntamiento. La Guardia Urbana ha venido varias veces y conoce a este grupo de MENA. Pero no pueden hacer nada”, recuerda. Ello no significa que la convivencia no se deteriore. “Algunos vecinos se están empezando a tomar la justicia por su mano. Cuando les roban la cartera o el móvil, responden agrediendo. En Barceloneta ya ha habido patrullas urbanas. Y no, esa no es la solución. Queremos que las administraciones, sea la que sea, intervenga antes de que ésto vaya a peor y se produzcan peleas con armas”, remacha.