La filial española del grupo japonés eleva su beneficio un 10%, hasta los 35 millones, pese a la caída de su cifra de negocio. El avance de las matriculaciones no compensó la menor fabricación.

Las cuentas de Nissan en España del pasado ejercicio fiscal (de abril de 2017 a marzo de 2018) dejan un sabor agridulce. La compañía redujo su cifra de negocio un 3,4%, hasta los 3.276 millones de euros, aunque consiguió elevar en un 9,8% sus beneficios, que se situaron en 35,02 millones, un importe que se destinó a enjugar pérdidas de ejercicios anteriores.