La Generalitat no aplicará ni el más mínimo castigo a los mandos de los Mossos que admitieron públicamente haber tomado la decisión de no intervenirmientras se realizaban los cortes de algunas de las mayores carreteras catalanas en los últimos ataques perpetrados por los CDR.

Y no aplicarán castigos ni los mandos superiores de los Mossos, ni los instará la Conselleria de Interior. Algo que, de facto, lleva a la eliminación del régimen sancionador y, por lo tanto, a la permisividad con los disturbios sucedidos en los últimos días.

La confirmación llegaba el pasado día 11 de diciembre, cuando en una reunión en el complejo central de los Mossos en Sabadell, el conseller de Interior, Miquel Buch, comunicó a la cúpula de la policía catalana su compromiso de protección y de que, en consecuencia con ello, no habrá ni el más mínimo castigo para los mandos que lideraron los dispositivos de seguridad del jueves 6 de diciembre, día de la Constitución, cuando en Gerona y Terrassa los CDR camparon a sus anchas y cortaron la autopista.

El jefe de los Mossos, Miquel Esquius, no tardó en agradecer al conseller la presencia y la comunicación. El número dos, el comisario David Boneta, por su parte, asumió personalmente la decisión de no intervenir policialmente el sábado siguiente en el corte de la autopista AP-7.

Aunque nadie consultó sobre la extensión y alcance de esta permisividad, todo el mundo presente interpretó que, si no se castigan esas decisiones, tampoco se hará en caso de que se repitan con el dispositivo de seguridad diseñado para el Consejo de Ministros del próximo día 21 en Barcelona.

La movilización violenta de los CDR está garantizada el 21-D y respaldada por todos los grupos radicales. Para ese día, por ejemplo, no sólo se plantean cortes de carreteras, sino hasta de las redes de comunicación por cable. Hay que recordar que las decisiones asumidas por Boneta supusieron la negativa a desalojar a los atacantes que cortaron durante 17 horas la autopista a la altura de Tarragona.

La decisión supone un aliciente más al ataque de los CDR, que, por otra parte, no sólo han planeado ya el tipo de disturbios para ese 21 de diciembre, sino que incluso han empezado ya a señalar y marcar públicamente a los mossos que han resistido hasta el momento sumarse a la causa golpista y han cumplido con su obligación de hacer cumplir la ley. Todo ello con un objetivo: poder operar esos días sin control efectivo policial. El reconocimiento ahora oficial de que los mandos tendrán vía libre para no actuar se suma a esa cadena.

La kale borroka separatista, así, ha iniciado ya una campaña de marcado público a través de canales de comunicación de los golpistas para señalar con nombres y apellidos a los mossos que cumplen con la ley y asustarles de cara a los enfrentamientos que planean para el inicio de las Navidades. Ahora los agentes marcados confirman, una vez más, que los protegidos no serán ellos: serán los que no hagan nada para frenar a los golpistas.